Algunos somos tan "sesentayochistas" que aún las críticas que se pueden – y deben - hacer a esa época, las hacemos desde conceptos, presupuestos y casi estructuras mentales adquiridas entonces. Desde el cuestionamiento de los valores previos a los sesenta y desde una visión multiculturalista. También a partir de ese pesimismo e insatisfacción: ambas cosas provienen de la lucidez. Tengo más dudas del citado individualismo, el eslogan "no me liberéis, yo me encargo" ¿expresa individualismo o antiautoritarismo?, "debajo del pavés está la playa" ¿no parece más una búsqueda de la utopía, de la revolución permanente, que un deseo juvenil imposible? Se ha criticado el 68, centrándolo sobre todo en el mayo francés, desde la izquierda con argumentos de peso: improvisación, ausencia de condiciones objetivas, movimiento estudiantil al margen de partidos y sindicatos etc. pero aquella generación que cambió tantas cosas: música, tamaño de las faldas, libertad de relaciones sexuales, antiimperialismo, antibelicismo… sigue esperando que muchos de los cambios se produzcan. El sistema capitalista ha engullido cantidad ingente de las propuestas. El "cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución" y "cuanto más hago la revolución más ganas tengo de hacer el amor" distan bastante del mercadeo libérrimo e incluso frustrante del mundo en que vivimos en el que quizás la conexión entre sexo y revolución invita a la carcajada.
De alguna manera en esa época se supera el clima de modernidad y empieza la postmodernidad. El sesenta y ocho contribuyó a un cambio en la manera de hacer política pero, evidentemente, de "euforia revolucionaria", poco. Fue más una contribución a cambiar el estilo de vida que a cambiar la administración del poder.
A Jean Paul Sartre, que apoyó públicamente las protestas y participó en todo tipo de debates públicos le gustaba sobremanera el concepto – o eslogan- de "la imaginación al poder". El 10 de mayo firmó una carta en Le Monde de apoyo a la revuelta estudiantil. Cohn Bendit, uno de los líderes más destacados acabaría siendo un eurodiputado ecologista y reformista. Simone de Beauvoir participó activamente en las revueltas haciendo gala de un feminismo militante. Lamentablemente un movimiento nacido sobre todo en las universidades – de las élites culturales por lo tanto, no pudo resistir con el paso del tiempo que otros poderes menores y dependientes del económico, me refiero a lo que entendemos por cultura o inteligencia – fueron durmiéndose casi hasta la anestesia total. Por eso ahora, aniquilada prácticamente toda la resistencia, ya hasta los rectores de universidades hablan más de empresa, de gestión, de excelencias domesticadas, que de humanidades. Bolonia, ya nació en su tiempo, muy alejada de Nanterre.
Quizás el mayo del 68 parisino sea el acontecimiento cultural y sobre todo político más sobreinterpretado del siglo XX, pero no se puede olvidar "La Primavera de Praga", aquel intento liderado por Alexander Dubcek de reformar el sistema comunista que dio lugar a la reacción de los miembros del Pacto de Varsovia invadiendo el país en la noche del 20 al 21 de agosto. Distinta la Primavera de Praga al 68 parisino. Como lo fue la conocida matanza de Tlatelolco en la Plaza de las 3 Culturas del México D. F. en la que se manifestaban 40.000 personas en protesta contra el PRI. El Movimiento había empezado en julio pero el crimen de estado fue en octubre. Pálido queda el número de víctimas, en número y gravedad de los hechos, los 376 heridos de la "Nuit des barricades" del 10 de mayo francés frente a los más de 300 muertos en el D. F.
La guerra del Vietnam, tras la Ofensiva del Tet en enero y febrero, empezaba a hacer dudar a los E.E.U.U. de una victoria militar.
Sería tremendamente pretencioso e injustificable por mi parte , resumir en un par de folios toda una época de la que nos separa más de medio siglo. Pero, aunque sea un capítulo muy menor respecto a lo anterior, ¿por qué no citar el Mayo del 68 compostelano?: importante huelga en la Universidad, politización de muchos jóvenes que por esos años habían llegado a la misma católicos y "apolíticos". Quizás convenga decir aquí que el Papa Benedicto XVI ¡en 2019 ¡en una carta, vinculó la crisis de abusos en la Iglesia con la revolución sexual de mayo del 68.
Sin olvidar, en Compostela, el nacimiento de "A nova canción galega" que convivió en la multitud de protestas con el "Venceremos Nós", versión en gallego del "We shall overcome".
Simplemente estas palabras serían más que nada como una postal de recuerdos. Me ha llevado a ellas el encuentro con un libro "Mai 68, le journal" con formidables fotografías del mayo francés, una cincuentena de ellas de Gilles Caron, muerto dos años más tarde en Camboya. Ignoro si fue él el autor de la foto de un célebre grafiti "L`art c ést de la merde". Hasta ahí llegaba el nivel del rechazo, de la contestación. Sin el arte de esa fotografía hoy nos veríamos privados de un testimonio que, como tantos, permite nuestro análisis, ya distante.