¿Cuentas griegas?

04 de xuño 2025

Cuando un gobierno quiere enmascarar cifras no hay nadie que lo pare: los que las manejan pueden elevar su nivel de preocupación con el fin de efectuar un desplazamiento desde la verdad a la apariencia

Hacer trampas al solitario es gran actividad maniobrera que favorece al ensimismado embustero. Los que manejan los presupuestos de la nación observan el paso por la calculadora de miles de millones mientras es manifiesta la imposibilidad de realizar tales ejercicios sin tener absoluto cuidado en hacer las cosas bien. Pero cuando un gobierno quiere enmascarar cifras no hay nadie que lo pare: los que las manejan pueden elevar su nivel de preocupación con el fin de efectuar un desplazamiento desde la verdad a la apariencia, en un santiamén político que lanza a sus máximos responsables a presentar adecuadamente unos números que den lustre y brillantez en lugar de la imagen fiel. ¿Con qué fin? Con el fin de obtener un bien superior. Para llevar esto a cabo puede que trasladen en el tiempo unas pocas partidas con las que conseguir ese resultado final. Ya cuadrará al final de ejercicio. O no. Pintar balances. Si no hay nadie por encima que lo fiscalice es posible que el oro case con la copa, la copa con la espada y el basto espere detrás de la puerta.

El asunto puede tener unas consecuencias verdaderamente sorprendentes. Como ya están olvidadas y de todo ello no se ha aprendido un celemín, hagamos breve resumen: las prácticas contables que escondieron los verdaderos resultados de la economía griega durante años obligó a la UE a intervenir la dirección del gobierno de la nación y sus dineros. Cuando se contabilizó la situación real la deuda era estratosférica y perdieron el 25% de su PIB, para pagarla los salarios públicos se redujeron un 33% y los pensionistas vieron intervenidos sus haberes en 15 ocasiones a lo largo de 10 años.

Cuentas griegas ya las ha habido en España. Hay que recordar la salida de Zapatero que se saldó con un déficit oficial del 6%. Cuando se contabilizaron -entre otros asuntos- los miles de facturas sin pagar que había en el cajón hubo que presentarse ante la UE con un déficit del 9%, no sé, unos 30 ó 40.000 millones más gastados y sin declarar, descrédito tal que soportó el prestigio de la nación ante Bruselas. Pero nada tenemos que temer -y menos nuestro gobierno- de los actuales dirigentes de la UE que no tienen nivel de exigencia necesario para eliminar ese deterioro creciente que asoma en las noticias que llegan de Bruselas.

¡Oiga! ¡Demuestre lo que está afirmando! Pues verá usted, sin el concurso de estadísticos y economistas bien difícil o imposible es afirmar algo sobre un asunto de tamaña complejidad, del cual los políticos no quieren ver cerca a ciudadano alguno. Pero... pasemos a los hechos. Primero: este gobierno miente sobre cualquier asunto a la medida de sus intereses y necesidades. Segundo, la oposición es manifiestamente inútil para ganarse a la sociedad civil aportando explicaciones de la economía -columna vertebral de la orientación del voto ciudadano-. Tercero: es más fácil esconder algo en medio de una cantidad milmillonaria que en una partida reducida. ¿Y qué hay más grande y voluminoso que la extraordinaria Deuda y sus Intereses? Es lo más grande que hay en España.

Sabemos que cada vez que la nación respira, a cada sístole y diástole le caen encima miles de millones de euros de deuda hasta alcanzar saldos estratosféricos. Alimenta la gigantesca caldera del gasto político. Como consecuencia tenemos a los intereses de la deuda creciendo cual guepardo por la sabana: yo tengo la cifra en mente de los 30.000 millones... pero cuando voy a ver resulta que en el 2023 han sido más de 35.700 millones, y en el 2024 le faltan unos patacos para los 39.000. ¡Qué fiesta de los maniquíes! Pues desde el observatorio astronómico de Greenwich se ha observado cómo los intereses vienen creciendo mes a mes, trimestre a trimestre, año a año... Alto. ¿Cómo es posible que en el último trimestre del 2024 los intereses hayan bajado? ¿Ehhh? Digo: como ya llegamos a diciembre y lo que se presentó a Bruselas es A, lo que se gasta realmente es A + q = B, donde q es la cantidad que queremos esconder, y como no podemos arriesgarnos a que Bruselas hable porque queremos seguir manteniendo intacta la aureola del cohete y demás, pues no declaramos B, y como hemos pagado más intereses que A presentaremos A'... ¿qué tal? Conseguido el objetivo presentamos un balance a fin de año que tiene apariencia de verdad. Ya contabilizaremos el resto en otro trimestre.

¿Y quién nos dice que lo que se hace con una partida trimestral de intereses no se puede hacer con lo que sea? No hay que olvidar nunca el lema de este gobierno: lo que haga falta. Horiatiki.