Después del shock recibido al conocer este domingo la noticia de que Dani Moure ya no iba a estar con nosotros nos conmocionó a todos. El hombre de las patillas pelirrojas, el de la voz rota, el hombre que cantaba blues como nadie sabía hacerlo, ese músico, buen amigo y gran persona nos dejó huérfanos de su manera de hacer música, pero sobre todo de su amistad. Nos hicimos buenos amigos. Nos conocimos a través de nuestra gran pasión la música. Una tarde/noche, en "La de Leo" cuando un amigo común había comprado una guitarra. No pudiste contenerte. La probaste. La probé y juntos estuvimos intercambiando canciones y cantándolas juntos. Una gran tarde que a partir de ahora será muy difícil de olvidar. Las plazas de la ciudad en donde tú te dejaste la piel cantando, disfrutando y haciéndonos disfrutar con aquellas memorables "jam sessions" ya no volverán, pero si permanecerás en nuestro recuerdo para siempre amigo. Un beso y un abrazo desde donde quiera que estés seguramente ya con tus maestros del blues.