Lèo Ferrè - Aproximación

06 de decembro 2025

Emil Cioran dijo una vez que sin Bach, Dios sería un tipo de tercer orden. No quisiera yo ser un hereje cultural de semejante categoría pero sin Lèo Ferrè, Dios se colocaría en un lugar de menor adoración

Supongo que ya no se sigue conservando en España aquella costumbre de colocar encima de la cama matrimonial un cuadro con la imagen de la Santísima Trinidad.

Lo digo porque, hace ya algún tiempo, un amigo de visita en mi casa me preguntó quienes estaban en la foto que, no sobre la cama sino en otro lugar menos íntimo, ocupaban un destacado lugar en mi pared. "Es mi Santísima Trinidad", le respondí.  Después estuve seguro de que le había dicho la verdad, mi verdad. 

La foto en cuestión, muy conocida de Francia, corresponde a un encuentro único, y por lo tanto histórico, de tres de las figuras gigantescas de la Canción Francesa.

El 6 de enero de 1969 - y después de 6 meses de negociaciones - François René Christiani, consiguió reunir a Brel, Brassens y Lèo Ferrè y el fotógrafo Jean- Pierre Leloir inmortalizó una imagen de los tres que ha llegado a ser mítica en Francia.  Y aún se vende en alguna librería o tiendas de regalo. Eso me permitió a mí comprarla hace ya bastantes años.

La primera vez que yo había oído hablar de Lèo Ferrè fue con motivo de un disco de Vicente Araguas, miembro de "Voces Ceibes". Acababa de grabar "A Lèo Ferrè  compañeiro", Ferrè le había inspirado "non canto por pasar o tempo" y finalizaba con un "España, la vida". 

Cuando yo adquirí la foto hacía tiempo que me había hecho adicto a la canción francesa. No sólo a este trio formidable, también naturalmente a Piaff, Moustaki, Aznavour, Maxime le Forestier, Barbara, Jean Ferrat, Reggiani… y un interminable etc. Incluso a aquel Yves Montand, intérprete cinematográfico y cantante de textos ajenos, cuya interpretación de "Les feuilles mortes" es una cima insuperable que coloca al intérprete a la altura de los creadores, Kosma y Prèvert.

 En esa conversación a tres bandas, Brel decía que un artista era un buen hombre sin adaptar que decía en público lo que no le dice a su mujer por la noche. Y Ferré afirmaba: si me cruzo con una puta y me reconoce, no me intenta vender nada. Yo tengo el mismo oficio, vendo mi voz.

A Ferré tuve la inmensa suerte de oírlo una vez cantar en directo. A él y a su pianista ciego Paul Castanier. Desde entonces "mi dependencia adictiva" ha ido en aumento.  Después he leído que el famoso escritor francés Louis Aragon, de quien Lèo cantó la archiconocida "LÁffiche Rouge", diría nada menos, que haría falta reescribir la historia literaria un poco diferentemente a causa de L. Ferré.

Es imposible resumir la obra de alguien que ha sido el mayor autor de canciones (en número y siempre con enorme calidad) de la mejor época de la canción francesa. También resumir su vida. Imposible elegir frases o canciones que destaquen sobremanera sobre las demás. Emil Cioran dijo una vez que sin Bach, Dios sería un tipo de tercer orden. No quisiera yo ser un hereje cultural de semejante categoría pero sin Lèo Ferrè, Dios se colocaría en un lugar de menor adoración.

El poeta catalán Joan Margarit decía en su célebre "Casa de misericordia" que por más bello que sea un poema, ha de ser siempre cruel y que quizás sean siempre crueles hasta los más bellos poemas de amor, porque aunque testifiquen un presente, anuncian un final. Me he acordado de Margarit pensando ahora en Ferré, para Lèo la lucidez es una puerta de socorro, una enfermedad que conduce a la soledad: "on couche toujours avec des morts", manifestaba en una canción. Baudelaire, a quién dedicó bastantes canciones Ferré, proponía la desaparición del yo del poema. Ferré insistía en qué ante las traiciones hay una única solución: la soledad. Recordaba: no olvides que has nacido solo y mueres solo: entre el nacimiento y la muerte hay hechos diversos que "te deseo escojas, porque la mayor parte del tiempo, estos hechos diversos te son impuestos.

Tremendamente iluso sería yo intentando resumir en unas líneas el contenido de la obra inmensa de Lèo. Que, por cierto, también hacía reflexiones de contenido más directamente político: "El problema no es forzosamente la izquierda o la derecha. Es el poder. El poder es un oficio, un virus.  La palabra más horrible que conozco, la que odio más, es la palabra poder".

Sólo pretendo, acercar a Lèo Ferrè a quienes puedan no conocerlo. En este caso, ahora tenemos la suerte de que es fácil escuchar todo a través de internet. Dos consejos para esa aproximación: "Avec le temps" una de sus más famosas interpretaciones y canción que compuso en unas horas, o "La memoire et la mer", difícil de conocer a fondo hasta por los expertos y que le llevó terminar períodos de tiempo medibles en años. En medio, quizás para acaso deprimirse un poco "Ne chantez pas la mort", compuesta y cantada con su amigo Jean Roger Caussimon y, si se animan, abran una ventanita en internet para escuchar de Caussimon la célebre "Mon Sebasto" en la que el autor nos recuerda, a los que la oímos ahora, un París de hace tres cuartos de siglo y que ojalá no desaparezca del todo.

La canción francesa – esta canción francesa - es inagotable. Quizás podamos volver sobre ella. Forma parte de mi tratamiento psicológico.

Léo Ferré
Léo Ferréhttps://leo-ferre.com/