¿A quién defiende la CIG?

30 de maio 2025

El 1º de junio de 2025, la CIG vuelve a llamar a la movilización en Pontevedra, con su secretario general a la cabeza, para pedir el cierre de la última industria pesada de la comarca contra sus trabajadores y de paso oponerse a otro proyecto industrial en la provincia de Lugo

Todos los sindicatos arrastran sus particulares contradicciones, en diferentes grados según el contexto o intereses que los condicionan y especialmente en sus estructuras, a menudo viviendo en una realidad paralela distanciada de la triste realidad de la mayoría de trabajadores. Pero hay niveles de hipocresía para los que es imposible tener suficientes tragaderas sin que esas contradicciones te exploten entre arcadas.

El 1º de Mayo de 2025 la CIG llamaba a la movilización en Pontevedra, con su secretario general a la cabeza, afirmando que la industria era el único sector que fijaba empleo en la comarca, que no podíamos vivir todos de Caminos de Santiago y que era intolerable la desertización industrial que sufríamos en Galicia. Y en principio estaríamos totalmente de acuerdo si no lo dijeran precisamente en Pontevedra, reconvertida con su complicidad en poco más que un parque temático para el turismo estacional, totalmente dependiente del precario sector servicios con la inmensa mayoría de parados pertenecientes a este sector, con todos sus servicios públicos privatizados, repudiando los pocos restos de su industria y cada día más inasequible para la mayoría trabajadora.

Pues el discurso les ha durado exactamente un mes. El 1º de junio de 2025, la CIG vuelve a llamar a la movilización en Pontevedra, con su secretario general a la cabeza, para pedir el cierre de la última industria pesada de la comarca contra sus trabajadores y de paso oponerse a otro proyecto industrial en la provincia de Lugo, que es el paripé político de moda en el sector. Y hacen este llamamiento en una rueda de prensa abriéndole las dependencias sindicales a organizaciones reaccionarias y personajes de prácticas fascistas que tienen en su oscuro historial pedir el cierre de las fábricas de Alcoa, de las centrales de As Pontes y Meirama, de la factoría de Reganosa o incluso de la refinería de Repsol, ya al margen de sus sobradamente conocidos ataques a los trabajadores de ENCE y a sus familias.

Es evidente que esta maniobra de la CIG solo puede deberse a una orden directa e incuestionable del partido político del que son títeres para engordar a toda costa la movilización de la infame APDR, que agonizaba año tras año a pesar del carretaje de asistentes desde toda Galicia hasta su inevitable desaparición, ahora aprovechando el revuelo apocalíptico por el proyecto de Altri para darles un poco de oxígeno paliativo.

Es aberrante que un sindicato, cuya razón de ser, función y finalidad debiera ser la organización y defensa de los trabajadores y de sus intereses, movilice todos sus recursos a la orden del BNG para nada menos que pedir el cierre y deslocalización de una fábrica desde la puerta trasera junto a parásitos antiobreros de la peor calaña, cuando los cientos de trabajadores directos y auxiliares de esa industria llevan años peleando por sus puestos de trabajo y sus condiciones laborales contra gobiernos, contra partidos y por supuesto contra las propias empresas.

Porque no se trata solo de una simple rueda de prensa, sino que los afiliados de la CIG van a pagar con su cuota autobuses desde A Coruña, Santiago, Ferrol, Vigo, Lugo y Ourense para movilizar a trabajadores contra otros trabajadores. Me gustaría ver las caras de los afiliados y delegados de otras industrias que fácilmente podrían ser las siguientes víctimas de este sucio juego político, o cuando vean que hay compañeros trabajando dentro de la fábrica agachando la cabeza con vergüenza de sus propias siglas. Seguramente su expresión no será peor que la de los compañeros de ENCE afiliados a la CIG que recibieron en sus correos la convocatoria de su sindicato para movilizarse contra ellos mismos y sus puestos de trabajo. Si es que hay que reír por no llorar.

La implicación descarada de las estructuras de la CIG en este crimen, cuando llevaban unos años poniéndose de perfil o jugando a dos bandas para no perjudicar sus resultados en las elecciones sindicales de la fábrica, es escupir en la cara a los compañeros delegados y afiliados de la CIG en ENCE que defendieron sus puestos de trabajo y la permanencia de esta industria en la comarca, tanto internamente en su sindicato como en las movilizaciones en la calle aunque las convocaran otras organizaciones. Me pregunto si ahora también los apartarán de la manifestación del Primero de Mayo como a los sindicalistas del Concello, para no hacerle feo a la procesión de autobombo del alcalde cuando se disfraza de obrero una vez al año.

Nunca hemos visto en los últimos años a la CIG movilizando sus estructuras y recursos para reclamar mejores condiciones de trabajo en la fábrica o más empleo industrial en la comarca como sí hemos hecho otros sindicatos. En cambio sí se van a movilizar junto a los que aprovecharon la primera huelga total en la fábrica de ENCE en más de 15 años reclamando más personal, inversión y seguridad para pedir el cierre y difamar por enésima vez a los trabajadores y sus sindicatos, entre los que se encontraban los delegados de la CIG.

Al margen ya de los argumentos falaces para exigir el cierre y deslocalización de la fábrica, con lo que seguro le harían un grandísimo favor a la patronal, es bastante curioso que su mayor baza sea que está ubicada en la ría. Porque si el supuesto proyecto de Altri no hubiera acabado en Palas de Rei por influencia de Pepiño Blanco, lo tendríamos a pie de costa en Ribadeo con el BNG celebrándolo, ya que fueron los primeros en apoyar el proyecto de Altri mientras pedían el cierre de ENCE Pontevedra incluso enviando una carta a la patronal desde la alcaldía para que les montara allí la fábrica. Será que el proyecto en Palas es una catástrofe para el sector pesquero de Arousa, pero si la montan en Ribadeo al parecer es inocuo para el mismo sector en A Mariña. O tal vez tuvieron algo que ver las 52 parcelas de terrenos forestales en esa comarca que figuran en la declaración de bienes patrimoniales al Congreso del diputado del BNG Néstor Rego, que si por algún tipo de casualidad tuvieran eucaliptos y no carballos como predican para los demás, por demarcación geográfica probablemente estarían acabando en la producción de la fábrica de ENCE en Navia.

Como culminación de esta hipocresía de impacto selectivo, es curioso también que una organización sindical reniegue de la industria como el mayor bastión histórico del sindicalismo porque supuestamente afecta negativamente a sectores como el agropecuario o el pesquero. En primer lugar porque es indiscutible la vital importancia de la industria desde una perspectiva sindical, por las condiciones que genera para la organización obrera y por su posición estratégica en la cadena productiva, generando un inmenso impacto al parar por la huelga. Segundo, porque buena parte de los miles de pequeños productores forestales pertenecen también al sector agropecuario, cuyas problemáticas históricas tienen un origen bien distinto y bastante más complejo. Y tercero, porque es sobradamente sabido que el desmantelamiento de la industria pesada en nuestro territorio conlleva inevitablemente la precarización de los sectores que están ligados de una forma u otra a su producción. Tal vez como sindicato deberían recordar el nivel de organización sindical y condiciones laborales que existen en cualquier industria de este tipo en comparación con sus tan romantizados como precarios sectores ganadero o pesquero para quienes trabajan por cuenta ajena en ellos.

Desconozco si los cargos de la CIG que promueven esto estarán esperando alguna buena colocación o agradecimiento de su partido por los favores prestados, o si es simple servilismo por conveniencia de mantener su puesto tapándose la nariz y los ojos. Lo que sí tengo por seguro es que los trabajadores y trabajadoras de ENCE, los compañeros y compañeras de las contratas auxiliares y en primera línea las personas sindicalistas de las Comisiones Obreras, seguiremos defendiendo nuestros puestos de trabajo ante quien sea. Y también tengo más que claro que quien se moviliza contra los trabajadores, favoreciendo los intereses de la patronal y codeándose con fascistas, no merece otro calificativo distinto. Nos dijeron con quiénes andan y por lo tanto quiénes son, que cada cual saque sus conclusiones de a quiénes defienden.

Omar Vázquez, Secretario General de las CCOO de Pontevedra