Tres clavos de sociopolítica

30 de xuño 2026

Jmm Caminero reflexiona sobre la necesidad de normas éticas y experiencia en la sociedad, señalando la incapacidad de España para promocionarse

Creo que el artículo de opinión es el constructo o artilugio conceptual e intelectual que la sociedad ha inventado o descubierto para que toquemos temas que pueden pasar desapercibidos.

La experiencia de la vida me ha enseñado que hay personas de buena voluntad que no saben «venderse»; popularmente se dice: «no saben hacerse el artículo». Creo que hay sociedades, países y culturas que tampoco lo saben, o lo hacen muy deficientemente. A las alturas de hoy, España es una de esas sociedades, culturas, Estados y lenguas que nunca ha sabido venderse. De ahí surgen y nacen muchas contrariedades y contradicciones en América del Sur y Central con respecto a España.

¡No hemos sabido vendernos, no hemos sabido hacernos el artículo! Es una pequeña o gran deficiencia que cada generación arrastra. Pero incluso en el mismo territorio ibérico, España no ha sido capaz de venderse y de hacerse el artículo. Y, cuando esto sucede, se imponen otros relatos. No sé, no sé qué explicación tendrá este hecho o este fenómeno, pero creo que esta realidad es un hecho o un dato objetivo: no sabemos vendernos, antes con relación a América y al mundo, ahora con relación a nosotros mismos dentro de Iberia.

Este concepto, enunciado o descripción al que usted, lector o lectora, puede que no le otorgue importancia, explica muchas de las cosas que nos suceden ahora mismo y durante siglos.

*

¿Alguien se imagina que no hubiese normas en el sistema de comunicación vial? ¿Alguien imagina si no hubiese normas en la seguridad vial? Pues los accidentes serían innumerables y los fallecimientos también. La sociedad debe saber que existen normas jurídicas y legales para que las sociedades se entiendan y comprendan; que existan normas sociales, aceptadas durante siglos en mayor o menor grado en las costumbres; que existen normas éticas y morales para la sociedad, grupos e individuos; y que existen normas religioso-espirituales. Estos cuatro tipos o clases de normas son las que sirven de cemento social para la sociedad, los individuos y los grupos en relación entre sí y con lo que hemos denominado Estado.

Lievamos dos siglos deteriorando todos los tipos de normas desde el pensar, el pensamiento y algunas filosofías, con lo cual, en gran parte, las normas mínimas o esenciales a nivel ético-moral y ético-moral-religioso se han deteriorado mucho. Al final, también las sociales y las costumbres.

Por tanto, si parte de la sociedad, de los grupos e individuos se han saltado esas normas —no todas, pero sí bastantes—, ¿qué nos puede extrañar que después, a nivel sociopolítico, suceda lo que sucede? ¿Alguien se puede extrañar de que existan más accidentes de tráfico si la población no sigue las normas viales? Pues algo nos está sucediendo a nivel sociopolítico a todos los niveles: los ciudadanos se saltan las normas y, al mismo tiempo, tienen que sufrir las consecuencias de saltárselas.

Gran parte de las deficiencias sociales en forma de corrupción —que esa es la palabra que han puesto en funcionamiento— es esta. Pero también los discursos fuera del sentido común, la racionalidad y la prudencia, que es otra manera de no cumplir esas normas morales mínimas.

¿Toda la población y todos los grupos sociales tenemos que tener normas éticas y morales mínimas en el funcionamiento de la cosa pública, individual, laboral, familiar, del Estado con los entes sociales e individuos, y de los individuos con y en el Estado?

Y si no se tienen, o gran parte de la población no las tiene, ¿se producirá la caída de Roma, en este caso de Europa, de Occidente o de España?

¡Ustedes verán lo que hacemos!

*

¿Edad para alcanzar la autoridad máxima de un gobierno y de un Estado? ¡Salvo en el caso de la monarquía, o del monarca, al que se le educa para serlo desde el vientre de su madre y sabe que lo será hasta que la senectud le are las mejillas! Salvo en este caso.

¿Las máximas autoridades que ocupan los altos cargos tienen que tener una edad mínima para alcanzar esos puestos?

Creo que esta es una de las razones, motivos o causas de tantas desavenencias: si una persona ocupa la alta autoridad máxima en la cuarentena y lo tiene que dejar en la cincuentena, ¿qué hace después? Más ahora, con los niveles de salud tan altos que existen en la población, y más en estos niveles de las élites sociales y políticas. Por tanto, ¿qué hacen después? De aquí vienen muchos problemas y cuestiones posibles. Como se suele indicar, las grandes tentaciones están en los conventos: cuando las personas se detienen en un ritmo tranquilo a vivir y existir, fluyen de la profundidad las grandes tentaciones.

¿Qué hace después una persona si deja el poder máximo en la cincuentena habiéndolo asumido en la cuarentena? ¿Qué hace? ¿Cómo sufre o soporta la ausencia de poder? ¿A qué se va a dedicar? ¿Cómo sufre el vacío de poder? ¿Puede estar tentada a no dejarlo y hacer todo lo posible para no dejarlo?

Por tanto, ¿alguna vez tendremos que plantearnos que, salvo auténtica excepción, no se pueda aspirar a la alta autoridad con menos de cinco décadas de vida y de experiencia? ¡Por el bien de todos, por el bien de todas! ¡Paz y bien!

 

https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero (26 junio 2026 cr).