Personaje Johan Day
¿Quién era Johan Day?
Fue un comerciante dedicado al tráfico de mercancías entre Inglaterra y los reinos hispánicos (Castilla y Aragón). Johan Day era dueño de un barco y se hallaba establecido en Sanlúcar de Barrameda. El objeto de su carta al Almirante era comunicarle la arribada a Terranova de Juan Caboto, cuyo viaje había sido patrocinado por el Rey de Inglaterra.
Su relación con Cristóbal Colón
La relación entre ambos se sustenta en una carta escrita por Day entre diciembre de 1497 y enero de 1498. La misiva está dirigida al «Almirante Mayor», un título que la gran mayoría de los historiadores coinciden en que se refiere a Cristóbal Colón.
El hecho de que la carta fuera hallada en un archivo español y escrita en castellano fue lo que facilitó
a investigadores como Louis-André Vigneras, 1903–1991 (quien la descubrió en los años 50) establecer la conexión directa entre los descubrimientos ingleses de Juan Caboto y el conocimiento que Colón tenía de ellos.
Aunque la carta está escrita en un castellano funcional para la época, el texto de Johan Day contiene términos y giros que no son propios del castellano estándar de finales del siglo XV, sino que tienen una clarísima raíz gallega o galaico-portuguesa.
Voces gallegas en la carta:
Texo: Es el nombre gallego del árbol conocido en castellano como «tejo» (Taxus baccata). La persistencia de la «x» es una marca inequívoca de la lengua gallega.
Descobrir: Esta forma es el infinitivo en gallego (descubrir en castellano). El uso de la «o» en la sílaba inicial es una tendencia fonética común en el gallego y el portugués antiguo frente a la «u» castellana.
Ovo: Esta es quizás una de las formas más reveladoras. Es el pretérito perfecto simple del verbo haber (ouvo en gallego antiguo/portugués, evolucionando desde el latín habuit). En castellano antiguo se utilizaba «ovo» en ocasiones, pero su uso aquí: «y fallo los tiempos contrarios y ovo por eleçion de …» combinado con el resto del vocabulario, es un calco directo del sistema verbal galaico-portugués.
En esta frase: «donde avia fecho fuego e fallaron un palo / de longor de un codo foradado en cada cabo y labrado…». Tenemos las siguientes palabras:
Longor: Esta palabra es un galleguismo puro (en castellano se usaría «longitud o largo»). Proviene del gallego-portugués longor. Su presencia en un texto supuestamente escrito por un inglés, cuanto menos, extraordinaria, a menos que ambos compartieran la lengua gallega como código natural.
Foradado: Mientras que el castellano evolucionó hacia el uso de la «h» (horadado), el gallego conservó la «f» inicial latina (forar / foradado). Es una grafía típica de los documentos notariales de Pontevedra del siglo XV.
Avia fecho: El uso de la «f» en «fecho» y la estructura verbal refuerzan ese arcaísmo galaico-castellano común en la época en la zona de las Rías Baixas.
También podría interpretarse que Johan Day, simplemente estaría empleando el vocabulario que sabía que Colón utilizaba habitualmente. Aunque, podría significar La huella del origen: La presencia de estos términos en un documento dirigido a Cristóbal Colón podría ser una prueba de que el remitente no era un inglés que hablaba español, sino un hispanohablante de la zona atlántica (gallego) que escribía en un castellano «contaminado» por su lengua materna.
Logar (en lugar de "Lugar")
Origen: Mientras que el castellano evolucionó la «o» tónica hacia la «u» (lugar), el gallego conservó la vocal original en la forma «logar».
Interpretación: Para un inglés, la palabra «lugar» sería más fácil de aprender en su forma castellana estándar. El hecho de escribir «logar» indica que el autor tiene integrada la fonética gallega de tal manera que la traslada al papel de forma natural.
Másteles (en lugar de “Mástiles") Esta palabra se refiere a los palos de las embarcaciones, y su terminación es la clave.
Análisis morfológico: En castellano, el plural de mástil es mástiles. Sin embargo, la terminación en «-eles» es característica de la formación de plurales en el gallego medieval y renacentista para palabras acabadas en «-el» o «-il».
Contexto náutico: Dado que Johan d’Ai (o Johan Day) está informando sobre los detalles técnicos de la carabela de Caboto (el número de mástiles, su disposición, etc.), el uso de «másteles» sugiere que su vocabulario técnico-marítimo se formó en las atarazanas y puertos de las Rías Baixas.
Delijencia (en lugar de "Diligencia")
Aquí la clave está en el cambio de la «i» por la «e» inicial y el uso de la «j».
Fonetismo: La sustitución de la primera «i» por «e» (Delijencia) es un fenómeno común en el gallego, donde existe una tendencia a la apertura vocálica.
La «j» intervocálica: El uso de la «j» en lugar de la «g» para representar ese sonido palatal es muy frecuente en la grafía antigua gallega.
Sentido en la carta: Day utiliza esta palabra para expresar el celo y el cuidado con el que ha buscado la información para el Almirante. El hecho de escribirlo con «e» inicial refuerza la idea de que el autor está escribiendo tal y como habla, con un acento gallego marcado.
Remumeraçion: El uso de la «m» en lugar de la «n» (remumeración por remuneración) es un arcaísmo fonético. Esta vacilación entre nasales es muy común en la lengua medieval de Galicia y el norte de Portugal.
Escrivirme: El uso de la «v» y la estructura de unir el pronombre al verbo es la norma en la lengua galaico-portuguesa, reflejando una fonética bilabial suave que el autor traslada al papel.
Esta carta puede demostrar una relación de confianza entre ambos personajes. Explicaría por qué la carta contiene tantos galleguismos. No sería un inglés intentando escribir en castellano, sino un gallego escribiendo a otro gallego (Colón) en la lengua que ambos compartían, mezclada con el castellano administrativo de la época. También explicaría el tono de «gran confianza y afecto» que se percibe en la carta.
El apellido Day figura en la cofradía de San Juan Bautista de Pontevedra. Pues un mareante de aquella ciudad, llamado García Day y su mujer eran foreros, el año 1434, de una casa situada en la Rúa de Larque. Hay otros individuos llamados Jácome y Johan Afonso Day, vecinos del coto de Nogueira, quienes en 1526 declaran como testigos en el pleito Tavera-Fonseca. Jácome, de unos setenta años.
El apellido como topónimo: de «Ai» a «Day»
Aunque Day se asocia habitualmente con el mundo anglosajón, su origen en este contexto puede interpretarse como una contracción de «de Ai» en «d’Ai». Esta lectura transforma un supuesto apellido extranjero en una referencia geográfica directa a la comarca de Pontevedra, donde la aldea de Ai existe todavía hoy.
Localización Geográfica: El Vínculo con Meis. La solidez de este análisis radica en su precisión toponímica. Situar el origen en la parroquia de San Lorenzo de Nogueira (Meis) aporta una verosimilitud documental que la tesis inglesa no ofrece en el registro histórico español.
Proximidad e Influencia. Meis se integra en el área de influencia de Pontevedra y el Monasterio de Armenteira. Al persistir el topónimo de Ai, la teoría trasciende la mera hipótesis fonética para consolidarse como una prueba de la existencia de una estirpe local vinculada al territorio.