Ya estamos en marzo y, por tanto, el día 8 será el que se dedique a la mujer. ¿Por qué un solo día? Pero algo es algo y no me quejo, debiera haber más.
A lo largo de los tiempos, han sido muchas mujeres, algunas escritoras, las que han ocultado su verdadero nombre con un seudónimo o han firmado con el nombre de su marido. Entre ellas podemos citar a Gertrudis Gómez de Avellaneda, nacida en Cuba, una rica heredera que fue rechazada por la RAE, a pesar de su éxito como dramaturga y poeta; hasta la elección de Carmen Conde en 1978, no se permitió a ninguna mujer ocupar un sillón en la Academia.
Currer y Acton Bell son los seudónimos (masculinos, por supuesto) de dos de las hermanas Brontë (Charlotte y Anne), las cuales dejaron sorprendido al editor de su novela “Cumbres Borrascosas”, entre otras.
La poeta y dramaturga Else Lasker-Schüler, que tuvo que emigrar a Zúrich huyendo de la persecución nazi, usaba como seudónimos Príncipe Tino de Bagdad y Yusuf de Tebas, a pesar de ser precursora del expresionismo.
Sin embargo, hubo mujeres que supieron sobrevivir a las muchas dificultades que les puso la vida. Así, Flora Tristan, que fue abuela de Paul Gauguin (hijo de Aline Chazal, hija a su vez de la escritora), fue pionera de la lucha social y feminista; también luchó por los trabajadores y contra la pena de muerte. Su primer libro fue un ensayo titulado “De la necesidad de dar buena acogida a las mujeres extranjeras”. Su éxito fue en aumento y, por ese motivo, su exmarido intentó asesinarla.
Podríamos seguir hablando de muchas mujeres que se vieron despreciadas por una sociedad que nunca las valoró, y no estoy hablando de épocas antiguas. Aún hoy ocurren cosas horribles en contra de la mujer; las leemos y oímos constantemente en los medios de comunicación.
¡Ojalá! (palabra de origen árabe) dejen de ocurrir estas cosas y llegue un día en que se pueda decir: ¡Al fin hay igualdad en el mundo! ¡Que seáis felices en este día y a lo largo de vuestras vidas, Mujeres!
Mujer
Mujer,
que ayer estabas hermosa
y hoy apagas tu mirada.
Dime,
¿Por qué se ha llevado el aire
la dulzura de tu voz?
¿Por qué abres ventanas
a la fría realidad?
¿Por qué
cierras los ojos y miras
sin mirar?
Fuiste el bosque de verdes prodigios
con mezcla de fuertes lianas.
Escúchame
no te aisles en el silencio
vuela entre las nubes diáfanas
busca en el azul del éter
donde volcar tu pesada carga.
Sé que vas a encontrar
esa paz tan necesaria,
deja amargos pensamientos
de este silente mundo
en la mano que te tiendo.
¡Aquí la tienes!
Pepy G. Clavijo