Ventana indiscreta: Lo que nos une

09 de abril 2026

José Antonio Gómez Novoa escribe sobre una mujer, sentada en un banco frente a la isla de Tambo, que disfruta de una sensación de libertad

Sentada en el banco, al fondo la isla de Tambo, a la derecha las bateas, los delfines jugando con su magia, saltando y volviendo a entrar en el agua. Hoy, después de llevar un mes con una tos que no la abandonaba se siente libre, salió el sol después de un tiempo interminable de lluvias. Sopla el viento del norte que hace que el mar esté agitado y corra una brisa fría en la sombra y agradable al sol. Hoy piensa en los refranes que su madre utilizaba para envolver cualquier momento de su vida: "nunca choveu que non escampara".

Se arrepiente de no haberlos anotado en una libreta, algunos muy conocidos, pero otros que le seguían sorprendiendo. Siempre los entonaba en el momento oportuno y con gran sabiduría. A veces ella también los utiliza instintivamente para asombro y alegría de los que la rodean. En esos breves momentos se da cuenta de que toca con la punta de los dedos los de su madre y le transmite todas sus emociones. Es como una poción mágica que le permite comunicarse sin verse.

Siente cada día que ella está presente, en la casa sentadita en el sofá, en la playa haciendo verdaderos esfuerzos con su andador para poder contemplar el mar al fondo a pesar de sus enfermedades, en lo que hace y como lo hace, pensando como lo hacía o haría ella. En todo momento contempla la esencia de su madre, cómo transmitía seguridad, cómo era capaz de manejar todas las situaciones, su don de gentes. Sabía escuchar, era escuchada por todos.

Por encima de todo, cuando todo parecía difícil, era capaz de transmitir calma, capaz de comprender, aunque los demás no se comprendieran a sí mismos. "Amor de madre, ni la nieve le hace enfriarse". "Sin defectos no estamos nadie", "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio", "No hay placer más cumprido, que rascarse cuando hay pruido". Feliz día de la madre anticipado.