Los economistas deberían poner a disposición de la sociedad una especie de Tabla de Evaluación Económica del Gobierno, una cosa que sirva para atenernos a los hechos, lo más fundamental del universo mundo. Que a la hora del examen nos permita saltar sobre la consideración de proclamas, de programas, de políticas de discursos o de la valoración de intenciones.
Hoy tenemos muchos más ingresos públicos. Sin duda el tamaño del Estado es mucho mayor que hace 8/10 años: tenemos más Estado, de acuerdo, pero… ¿tenemos mucho más bienestar? ¿tenemos más bienestar? ¿estamos igual? ¿tenemos menos? ¿ha bajado el nivel de los servicios públicos? ¿España es un lugar mucho mejor para trabajar, para emprender, para comprar una vivienda, para ahorrar…?
La reflexión en este punto está en el papel del Estado en una sociedad democrática avanzada. ¿Es positivo que el Estado ocupe un lugar tan preponderante en la vida de las personas? ¿Necesitamos mucho menos gasto, menos impuestos, menos regulación… o necesitamos más? Podemos incrementar aún más los impuestos, podemos gastar mucho más dinero y podemos intervenir en las empresas muchísimo más con decenas de decretos, normas y prohibiciones. Todo esto se hace con dinero, el que hay que sacar a las familias por un lado, y por otro ha de cometerse esa traición abyecta de traspasar los costes a las generaciones siguientes a través de la Deuda. ¿Es lo que España necesita? ¿En dónde están los ejemplos de éxito que se podrían adoptar? ¿Qué naciones están creciendo y qué naciones generan riqueza para sus ciudadanos? ¿Y cuáles son los ejemplos negativos que utilizan la misma política gubernamental que la que tenemos en España? No gamos a gastar mucha tinta con nuestra situación: estamos peor que hace unos años y muchos de los indicadores dicen que vamos mal. La ideología gubernamental extrae riqueza del trabajo de la ciudadanía mediante impuestos directos e indirectos consiguiendo hacernos más pobres. Ha inundado las empresas de legislación obsoleta y antieconómica y para muchísima gente la vida se ha puesto muy difícil: en empleo, en sueldos, en vivienda… el gobierno se ha dedicado a beneficiar principalmente al grupo social más rico y de mayor patrimonio como son los mayores de 65 años, grupo social propietario del mayor activo para este jodierno, el número de votos, 10 millones, que intenta comprar en detrimento de la economía y de los que están hoy trabajando. Por su parte el Estado realmente sí que está rollizo: la organización más compleja que define a la sociedad española está repleta de Deuda. ¿Es esto normal, es el camino, no hay otro? El logro económico más apabullante de la izquierda y el socialismo en estos años es la inmensidad de la Deuda Pública.
Una forma sensata de medir el bienestar de una sociedad como es el PIB per cápita lleva estancado bastante más de una década. Crecemos en el PIB como crecemos (no por inversión y empleo, sí por gasto e inflación) pero crecen en la misma proporción los niveles de población con la inmigración. El resto de los países que progresan adoptan reformas y aplican políticas de crecimiento y productividad de tal forma que la riqueza llega al bolsillo de las familias, en cambio nosotros estamos y seguimos por debajo de los niveles de la UE-27: nos han pasado por encima Chipre, Malta, acaba de hacerlo Taiwan al otro lado del mundo… y varias naciones del Este exsoviéticas están a un paso. Asunto que es una vergüenza soberana para la Política y para los que la elegimos. Con el ruido ideológico de fondo las ranas siguen chapoteando en la sartén tan contentas, pero es ruido, no tiene trascendencia operativa: no aplica al incremento del nivel de vida.
En el interior de la sociedad española y por distintos motivos, motivos que tienen que ver de forma directa con la política gubernamental, se están produciendo descensos de las rentas familiares que afectan a todos, pero como siempre se empieza por los que trabajan en el sector primario, por los autónomos, por los que tienen la formación y los sueldos más bajos… los criterios sobre pobreza infantil nos señalan una y otra vez pese a todos los subsidios habidos y por haber. ¿Más Estado o más libertad? ¿Más gasto o más empleos? ¿Menos impuestos o muchos más? ¿Más inversión o más Deuda? ¿Más ahorro o más déficit? ¿Más ideologìa?