Todos buscamos una zona de confort, en la que casi todo está protocolizado, nuestros paseos, nuestros descansos, la serie o película que elegimos, las comidas que más nos gustan, los lugares comunes con los amigos y familia. Somos animales de costumbres y según van pasando los años tendemos a buscar cada vez más esos escenarios en los que nos sentimos más cómodos. Nos autoconvencemos de que estamos justo en el lugar que debemos estar, nos encontramos a gusto, creemos que estamos a salvo, pero la vida cómo no, nos acaba sorprendiendo con sus momentos buenos y malos, por eso es importante dejarse llevar, explorar, experimentar.
Las grandes tecnológicas, las redes sociales, son verdaderos maestros en manejar "nuestra realidad", saben lo que hacemos, lo que pensamos, lo que decimos en cada momento de nuestras vidas y por eso trabajan con algoritmos personalizados que refuerzan nuestras ideas, posturas políticas, aficiones. Todos vemos que nos muestran páginas a medida, sugerencia de amigos, videos cortos o divertidos que concuerdan con nuestros gustos.
Es un mundo diseñado a la medida del "cliente" que elimina la necesidad de cuestionar, reflexionar, ejercitar el pensamiento crítico ante lo que vemos, leemos u oímos. Es un "mundo ideal" en el que nadie nos contradice. Cuando se nos plantea una realidad distinta tendemos a obviarla o rechazarla sistemáticamente.
¿Cómo puede negarse el cambio climático?, validarse diferentes teorías conspiranoicas absurdas por parte de líderes políticos, famosos, influencers, que se postulan como sabios de nuestra época. Esa información repetitiva y sesgada se muestra de manera continua en los entornos virtuales que manejamos y termina cercándonos en un entorno cerrado en la búsqueda de un objetivo final: presentarnos un contenido con el que nos sintamos identificados y atraparnos en nuestra cámara de eco.
Sí amigos, desgraciadamente esto afecta actualmente de una manera importante a cómo funciona el mundo. Evitemos convertirnos en seres robotizados y, no dejemos de ejercitar la mente. No perdamos la capacidad de desarrollar el pensamiento crítico.