Se buscó en todas partes, recorrió su despacho de un extremo a otro, abrió el armario dónde hay de todo, apuntes, álbumes de fotos, diplomas, placas Prescindió del ascensor, bajó las escaleras, pero siguió sintiéndose perdido, antes de llegar al último peldaño, vio que la puerta está entreabierta, se acercó al coche oficial para ver si estaba oculto en el maletero. Después del funeral del estado por las víctimas de la DANA, un lugar al que todo el mundo le aconsejó que no fuera, Mazón no se encontraba así mismo. No sólo él, sino que sus correligionarios y el máximo responsable de su partido lo daban por perdido.
Los grandes pensadores del PP concluyeron que había que buscar alternativas y soluciones que perjudicaran lo menos posible en las elecciones, pero sin olvidarse que el presidente podría aparecer en cualquier momento. Recurrieron a su sabiduría innata y a la inteligencia artificial para concluir que lo mejor era buscar un doble que el lunes día 03 diera la cara y presentara una dimisión en diferido.
Decidieron utilizar la retórica de los últimos meses y el lenguaje ambiguo sin entrar en la respuesta clara y concisa que le piden las víctimas y la sociedad española. ¿Por qué el Cecopi no envió el mensaje es alert varias horas antes?, ¿Por qué el presidente de la Generalitat no estaba dónde tenía que estar?
Es imposible explicar lo inexplicable y, pensar que el paso del tiempo podría aligerar el peso de los graves errores cometidos. Lo lógico sería, el primer día presentar la dimisión porque la gestión de la catástrofe fue del todo irresponsable, cuestión de la que Mazón fue consciente al igual que cualquier persona vote a quién vote, sea de la ideología que sea. No reconocer los errores, aunque sea de forma parcial a pesar de las evidencias es algo que le perseguirá toda la vida y por eso sigue sin encontrarse.
¿Qué es lo que pasará ahora?, pues todos a la búsqueda de un relato, adaptándolo al momento, afinando los detalles. Tendrán muy difícil buscar una narrativa que cale en la población, ya que todos vemos a plena luz del día como hay un combate por el poder, una tensión manifiesta entre los máximos dirigentes a nivel territorial y nacional, una lucha por sobrevivir. En tanto, en cuanto alguien no se atreva a llamar a las cosas por su nombre: “Sabemos gestionar bien y el 29 de octubre de 2024 no estuvimos a la altura”, puede ser que tengan el control político (la suma de PP y Vox les permitirá seguir gobernando) pero no el control social y de las emociones. Mientras tanto al Sr. Mazón le queda la NADA. ¿Quién sabe dónde?