27 días: La última conversación... closing?

22 de xuño 2025

Hoy quiero hablarte de las rupturas definitivas. Basta con que una de las dos partes decida que es el final para que lo sea. Entonces comienza un proceso de duelo

De una forma u otra, todas hemos pasado por una ruptura amorosa, ya sea definitiva o temporal. Y seguramente conoces esa sensación extraña que va más allá de lo emocional, que llega incluso a ser física. Ese dolor en el pecho que, aunque no es una enfermedad, duele como si lo fuera. Es algo que sabemos que debemos manejar y superar, porque no podemos sufrir por amor indefinidamente. No es saludable, y desde mi perspectiva, tampoco es normal.

Partiendo de esta premisa, es claro que el amor, cuando termina, duele. Hoy quiero hablarte de las rupturas definitivas. Basta con que una de las dos partes decida que es el final para que lo sea. Entonces comienza un proceso de duelo, de aceptación, de aprender a despedirnos no solo de la persona, sino también de las costumbres, las rutinas y los planes en común.

Algunas somos más valientes y entendemos que es parte de la vida. Si no funcionaba y no éramos felices, lo lógico es terminar. Creo que estamos hechas para amar, pero también tenemos la capacidad de "desamar". Podemos proponernos soltar, alejarnos de ese sentimiento y seguir adelante con nuestra vida. Vaciar el corazón, borrar recuerdos y recuperarnos.

Sin embargo, hay quienes necesitan ese llamado "closing": una última conversación con la esperanza de que las cosas se resuelvan, de que la otra persona se dé cuenta de lo maravillosa que eres y lo que está perdiendo. Para mí, esto no es más que una excusa para volver a verlo, para apostar una vez más a lo que ya fue, intentando forzar una reconciliación.

Amigas, en mi opinión, esa última conversación es innecesaria. Es inútil y solo nos expone a vernos débiles, a reabrir heridas y a revivir discusiones que nos llevaron al punto de ruptura. Nos hace retroceder, lucimos mal y, además, perpetúa un drama que no vale la pena.

Creo firmemente que la clave está en ser honestas con nosotras mismas. Acepta lo que no funcionó, reconoce tus fallas y las de la otra persona, y trabaja en eso de manera íntima contigo misma. Recoge tus piezas para continuar, y deja atrás lo que se rompió, incluyendo esas partes de ti que pudieron quedar dañadas. Suéltalas. Renace como una mujer más fuerte, más maravillosa, y cree en tu capacidad de sanar.

No necesitas palabras de nadie más que las tuyas. Tu cierre está en ti.

Tal vez suene un poco dura o ruda; algunas podrían pensar que soy insensible. Pero no, querida, soy realista. Esa "última conversación" no es más que un drama, parte de una novela que creaste en tu mente, donde los protagonistas se reconcilian una y otra vez. Se odian, se aman, se engañan, y vuelven a empezar.

No permitas que nadie te haga daño, y menos aún tú misma. Ese "closing" es solo una fantasía romántica, un estado mental que te lleva a creer que tu capacidad de poner puntos finales depende de la otra persona, cuando en realidad está únicamente en ti.

Así que, ¿por qué no reescribir esta historia? Esta vez, hazlo sin capítulos repetidos, sin finales abiertos y con una protagonista que decide por sí misma.

Ahora dime, ¿Lo has vivido? ¿Has sentido que necesitas esa última conversación? No voy a preguntarte por qué, sino para qué. Porque ahí, en esa respuesta, está la clave para soltarlo todo y escribir tu mejor capítulo. ¿Te atreves?