Malentendidos

29 de abril 2026

Manuel Pérez Lourido afirma que cuando dos personas se encuentran tras mucho tiempo y acuerdan llamarse para quedar, ambas saben que ese compromiso nunca se cumplirá, reflejando la tendencia humana a fingir

Eso que pasa siempre cuando te encuentras por la calle con alguien que hace tiempo que no ves y os paráis un rato a charlar y, al final de la conversación, quedáis en llamaros para tomar algo. Cuando ambos tenéis la absoluta certeza de que nadie va a llamar a nadie.

Se trata de un comportamiento, no por repetido, menos excéntrico. ¿Qué necesidad hay de fingir? ¿No podemos quitarnos las caretas y actuar de forma natural?

Es lo mismo que cuando llamas a un organismo oficial, oficina de una empresa, tienda de la zona, etc, etc.., y el asunto que motiva la llamada queda sin resolver, y la persona que está al teléfono te pide tu número porque te va a llamar al día siguiente. Una mierda te va a llamar. Decirte eso significa precisamente que no te va a llamar; es más, es una forma tácita de pedirte que llames tú otra vez al día siguiente.

Los seres humanos hemos acabado siendo especialistas en malentendidos en lo que concierne a las relaciones entre nosotros (y en otros muchos ámbitos, vale). Tanto, que ya no sabemos funcionar de forma simple cuando tratamos con el prójimo: tenemos que fingir, mentir, falsear, disimular, encubrir y todos esos verbos que tienen un pequeño rabo de cerdo al final, por citar a García Márquez, aunque sea para darle un toque surreal a la expresión.

Nos hemos acostumbrado a complicarnos la vida a base de intentar no complicárnosla. Hay países donde uno encarga un trabajo o reparación, por decir algo, y lo puede ir a buscar el miércoles porque ese es el día en que le han dicho que estaría listo. Aquí está por inventarse una calculadora que señale con precisión cuántos días después de la fecha fijada hay que aguardar para que el asunto esté finiquitado.

Los gallegos, además, somos campeones interplanetarios de frase enigmática y de retórica laberíntica. Preferimos una extracción de muela del juicio efectuada con alicate oxidado antes que decir las cosas directamente. Recuerdo una maravillosa ocasión en que bajé la ventanilla de mi coche en un lugar desconocido de una zona rural para demandar orientación de un paisano, el cual me contempló sin contestar durante un par de segundos y luego me preguntó qué hora era.

Servidor está plenamente orgulloso de su ADN y de sus ancestros, aunque no me duelen prendas en reconocer que nos iría bien un poco más de asertividad. La asertividad es la habilidad social y comunicativa de expresar ideas, sentimientos, necesidades y opiniones de manera directa, honesta y respetuosa. ¿A quién le puede hacer daño eso?