Te hago un bizum

06 de maio 2026

A partir del 18 de este mes, será posible pagar mediante Bizum en tiendas físicas, con lo que necesitaremos una tarjeta conforme se extienda la costumbre

Los modos y maneras que hemos inventado los seres humanos para experimentar el placer de comprar y vender (solo el placer explica que nos pasemos la vida repitiendo incansablemente ambas acciones) han ido cambiando a lo largo de los tiempos.

En un principio, nos arreglamos con el intercambio de productos: el trueque. Luego se usaron elementos de valor propio como conchas marinas, cacao, sal o metales preciosos, ya que eran divisibles y duraderos.

Qué bonito lo de las conchas marinas... Imagínese ir a pagar un iPhone con conchas de la playa.

Se han hallado en Turquía monedas acuñadas procedentes del siglo VII a. C., hechas de una aleación de oro y plata, con un sello real que garantizaba peso y valor. También se sabe que, en el año 3000 a. C., en la antigua Mesopotamia, ya se registraban deudas y pagos en tablillas de arcilla. Resumiendo: nos empezamos a complicar la vida desde muy, muy temprano.

Hubo un tiempo en que no eras nadie si no tenías una chequera. Podías pasarlas canutas para llegar a fin de mes, pero, con una cuenta corriente, el banco te suministraba una libretita para que firmaras cheques como si fueses el tío Gilito. Se trata de dar una orden de pago al banco para que abone una cantidad a quien tú indiques o, simplemente, al portador del documento. Ya sé que usted ya sabía esto, pero quería verificar que no me había olvidado.

Una de las últimas vueltas de tuerca al asunto monetario es la del pago mediante Bizum. Una cuenta bancaria, la conexión entre la entidad y tu móvil, y ya puedes ir por la vida pagando a diestro y siniestro. Y recibiendo pagos y disgustos. Estos últimos se producen cuando no te has deshecho totalmente de la costumbre de llevar dinero en metálico.

Pagar en metálico hoy puede indicar cierta distinción y distancia con las modas imperantes o la constatación de que has ingresado en la categoría de fósil. Pero combinarlo con la técnica del Bizum puede ocasionar malentendidos, especialmente los que se dan entre la gente amable y sus allegados “olvidadizos”.

Si detectas en alguien poca voluntad de devolverte el dinero prestado, no le dejes que pronuncie (con regocijo) la frase “te hago un bizum”. Llámale frase, llámale sentencia de muerte: tus esperanzas de recibir lo prestado están finiquitadas, no existen, kaput.

A partir del 18 de este mes, será posible pagar mediante Bizum en tiendas físicas, con lo que necesitaremos una tarjeta conforme se extienda la costumbre. Si pensábamos, que lo pensábamos, que somos demasiado dependientes del teléfono móvil, espera y verás.

Desde principios de este año, Hacienda controla los cobros de autónomos y empresas por Bizum, pero no los movimientos entre particulares (hasta 10.000 euros anuales). Además, esta plataforma ya permite transferencias entre países europeos.

Teniendo en cuenta que la plataforma comenzó a operar a finales de 2016 (con lo que se "comió" la pandemia y el confinamiento al poco de empezar), es normal que diez años después empiece a despegar como un cohete. Mientras combine seguridad y comodidad, tiene el éxito garantizado. A expensas, claro, de que surjan competidores que transformen pagos y cobros en algo tan sencillo como un chasquido de dedos; que todo se andará.