10 de setembro 2025

Argentina ha sido un ejemplo de sociedad llevada al límite por todos sus gobiernos. Desde 1945 como mínimo ha tenido casi siempre una inflación de al menos dos dígitos creo que con la excepción de la década de Menem que vinculó la moneda al dólar y ayudó a eliminarla. En cualquier caso, Argentina ha sido el país occidental a la deriva por excelencia, bajando en la escala global de riqueza de forma permanente desde su puesto de privilegio en los años 20: nada más cercano que la trayectoria de Argentina para saber qué tipo de economía lleva al fracaso.

La caída tiene muchos culpables, pero, orígenes, pocos y muy concretos. Si tenemos delante los presupuestos nacionales de la sociedad argentina desde hace 50 años y procedemos a sumar el gasto presupuestario anual y lo comparamos con los ingresos totales, la diferencia negativa es una de las dos principales causas de su decadencia: el gasto desmesurado durante tres generaciones muy por encima de sus posibilidades. Y la otra cuestión fundamental en la decadencia argentina también tiene mucho que ver con el gasto. A diferencia de España en la UE, Argentina dispone de autonomía financiera mediante su propio Banco Central con capacidad de emitir moneda. Todos los déficits fiscales que hemos sumado a lo largo de 50 años en el párrafo anterior se convierten en papel moneda mediante la impresión fraudulenta que todos los gobernantes han realizado a lo largo de los años sin importarle ninguna de sus gravísimas consecuencias. Durante 50 años no solamente gastaron mucho más de lo que tenían empobreciendo la nación, sino que imprimieron moneda sin sustento real en la economía: provocaron una inflación galopante que ataca a los más pobres y a las partes más débiles del país, así crecieron las villas miseria. Creció el paro, la inestabilidad laboral, las dificultades cambiarias. El peso, una moneda que sustenta esa economía deficitaria queda eliminado de su uso por la población porque realmente no vale el ficticio cambio oficial. La población adopta el dólar como moneda refugio. Todo ese gasto sin respaldo alguno llegó a formar una bola de Deuda que lo ha hecho quebrar varias veces como país, siendo intervenido por los organismos internacionales con lo que todo esto significa.

¿Qué hicieron realmente los gobernantes de izquierda, peronistas y socialdemócratas? Establecer impuestos, tasas, tributos, controles, cargas, cuotas, precios y tarifas. Muchos sectores quedaron intervenidos y como ejemplo más sangrante citemos la exportación de carne de vacuno: Argentina dejó de ser una de las grandes naciones exportadoras. Aquella expropiación peronista del yacimiento de Vaca Muerta que era propiedad de Repsol-YPF tenía un objetivo inapelable: poder reunir divisas con las que pagar las importaciones de alimentos ya que las empresas argentinas dejaron de exportar debido a los innumerables controles. Expropiación fraudulenta que se dirime en los tribunales USA y que va por los 15.000 millones de dólares. Promulgaron leyes, disposiciones, mandatos, preceptos, resoluciones sobre la propiedad privada empresarial, los salarios de los trabajadores y la actividad económica con el fin de extraer ingentes recursos para las arcas del Estado que creció exponencialmente: en las instituciones surgieron delegaciones, entidades, oficinas, funcionarios, cargos, asesores, empresas públicas, organismos... Los gobernantes peronistas vociferaron que la montaña de gasto era por el bien de los pobres y desfavorecidos mientras circulaban por las cañerías del Estado extraordinarios volúmenes de pesos argentinos que la corrupción peronista asaltaba a cada giro de gobierno. La corrupción se hizo estructural y alcanzó los más altos niveles institucionales. Los Kirchner se hicieron multimillonarios. Otro tanto hicieron otros muchos: extendieron las coimas, el soborno, la mordida y el cohecho. Un tiovivo en toda cuanta inventada institución y empresa pública estaban montados.

Los argentinos tardaron bastante más de 50 años en caer de la burra. Tres generaciones comulgaron. Los que comenzaron a faltar a misa fueron los jóvenes. Escapaban del país porque no había oportunidades, tanto que se vieron argentinos en la selva del Darién por el camino a la frontera de Río Grande. No soportaban el sermón reaccionario del peronismo y de la izquierda. Estaban hasta las narices de un país de mierda. Al margen del espectáculo cómico-satírico que son sus intervenciones más mediáticas, Milei ha hecho un milagro al poner dos barreras de acero en los dos problemas fundamentales de Argentina: el gasto público y la impresión de papel moneda. Con estas dos medidas el edificio argentino ha comenzado a enderezarse y todos los medidores económicos y sociales avanzan para beneficio de todos los ciudadanos, de todos, de los pobres, de los que viven en la miseria, de los propietarios de vivienda, de los trabajadores, de los exportadores agroalimentarios...

Y en eso llegó la corrupción. Increíblemente, el mejor ejercicio de libertad económica en décadas en 360º a la redonda ha saltado por los aires porque la corrupción anida en La Libertad Avanza. ¡Pero qué decepción más inmensa! Igualados a semejante chusma peronista, la que puso una soga al cuello a la nación. Es una condena, Sísifo en la Pampa. No debe saber Milei las esperanzas que había despertado en todos los países repletos de gasto y Deuda que se van asomando poco a poco a su íntima realidad, Francia la primera.