Ventana indiscreta: Extra omnes

05 de xuño 2025

No sabía cuál era la respuesta, pero de una cosa sí, estaba seguro, una discusión que tenga relación con la política, creencias o fútbol, sólo puede acabar en desencuentros. Nadie quiere ser perdedor, siempre hay alguien que busca vencer al que piensa diferente a él. Y, sí en el grupo hay un integrista (últimamente abundan), el tema se complica. Esos políticos o credos religiosos con mensajes apocalípticos que calan en la gente, arrastran a un gran número de fieles, que los defienden a capa y espada.

Los más extremistas se comunican de una manera agresiva, buscan el conflicto, no escuchan y, toda la conversación se centra en dar golpes bajos y dejar tirado en la lona al otro. Tono de voz elevado, calificativos negativos, desprecio. Todo vale en esta ceremonia del pensamiento único

A las personas que les gusta conversar, discrepar, agradecen que haya otras que aunque estén en las antípodas a nivel de valores o ideas, contraargumenten, razonen, manteniendo un discurso sólido, bien trabajado.

Dentro del grupo de “tertulianos”, hay alguno que prefiere callar, en ningún caso alzar la voz, busca la armonía y la tranquilidad por encima de todo, pero ese día al calor del conflicto que se avecinaba (alguien levitó en lo político), nuestro amigo solemnemente gritó “extra omnes”. Todos los allí presentes, acompañados presumiblemente del espíritu santo abandonaron la sala.

A partir de aquel día fue nombrado maestro de ceremonias y es el que de manera solemne se encarga de moderar, pausar, encauzar el diálogo y, constantemente incide en que todo argumento tiene dos puntos de vista. En definitiva, aquí está la respuesta, o eso prefiero pensar yo, una buena discusión puede causar mucho bien y hasta puede tener beneficios inesperados.