Ventana indiscreta: Vida nueva

01 de enero 2026

No tenía mucho sentido permanecer allí en el proceso de "abandono" del que había sido su techo durante los últimos 25 años, era una decisión muy pensada aunque estaban latentes los sentimientos

Echó un último vistazo panorámico al que era su piso; con el paso de los meses se había mentalizado de que aunque no le apetecía una mudanza, sí sería bueno un cambio en su vida. Aquella mañana dejó a los operarios que empaquetaran todos los enseres que creía eran necesarios para instalarse en su nuevo hogar. Quedarían casi todos los muebles y, aprovechó para deshacerse o donar todo lo que consideraba sobrante (ropas, libros, documentos, DVD, CD…), calculó que como mucho rellenaría 30 cajas.

No tenía mucho sentido permanecer allí en el proceso de "abandono" del que había sido su techo durante los últimos 25 años, era una decisión muy pensada aunque estaban latentes los sentimientos, los espacios comunes, las vivencias, las noches en vela, los barcos al fondo, las miradas perdidas, los sueños, los grandes momentos, las risas compartidas. Ese batiburrillo de emociones agridulces hacía que todo resultara extraño, difícil y a la vez apetecible.

Su nuevo piso era muy parecido, con vistas pero sin escaleras de subida ni de bajada…., en eso ganaba mucho. Allí decidió esperar mientras imaginaba como sería su vida en aquella casa de habitaciones aún vacías, nerviosa pero ilusionada, se sentía orgullosa de sí misma. Nada es eterno, esto es el cambio que necesitas, el mar agitado al fondo, los paseantes a lo lejos. Ella absorta en sus pensamientos, tanto que en algún momento perdió la noción dónde estaba. Todo resultaba muy raro

.Un día después, en la vorágine del traslado dejó a los operarios que descargaran y ella se fue para no entorpecer su labor. A las pocas horas la llaman, que ya tiene los muebles colocados, todo depositado adecuadamente. ¡Qué bien!, ahora queda lo más bonito. Cuando llega, ¡sorpresa!, 50 cajas grandes y 90 pequeñas la rodean. Su familia y amigos están ahí para ayudarla, pero es ella la que tiene que encontrar un lugar para cada cosa y el valor para deshacerse de algunas más.

Aquella noche ya extenuada pero feliz, se quedó dormida contemplando diferentes documentos, dibujos, pinturas y vinilos que habían estado olvidados en algún lugar recóndito del armario que no se atrevió a abrir en los últimos años. Entre sus manos el libro de Tino Casal: Más allá del embrujo. Feliz año 2026 y vida nueva.